«El santo sacramento de la conversación» lo he practicado con López Cuadra en Radio Villaba sobre «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) que he escrito con mi hijo Erik.
Conversación con Isidro López Cuadra sobre «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) en Radio Villaba (Madrid)jams
Erik y yo discutimos mucho, y aún seguimos discutiendo (aquí está la entrevista completa en Radio Villalba), pero ambos cedimos en nuestras posiciones para llegar a acuerdos. La monarquía fue un tema de debate constante. Erik piensa que muchos jóvenes viven hoy peor que sus padres. Y no tiene razón, salvo en el grave asunto de la crisis de la vivienda, que ha provocado la disolución del Cortes y la convocatoria de elecciones generales. Yo crecí en una España con mil dólares per cápita y hoy vamos por más de treinta mil. Mi España, cuando era joven, era una fábrica de emigrantes pobres y hoy todo el mundo quiere venir a vivir en España. Por algo será. No hemos retrocedido en derechos y libertades. Salvo con la “ley mordaza”, es todo lo contrario. Un 20 % de los jóvenes piensa que con Franco se vivía mejor. Que se lo pregunten a sus madres y abuelas que eran tratadas como menores de edad en la Dictadura. Esos ignorantes tienen nostalgia por un paraíso del pasado que nunca existió. Es la “retrotopía de Bauman. El 80 % de los jóvenes (que hace menos ruido) piensa que con Franco se vivía peor. Hemos escrito un libro de consenso. Y nos hemos conocido mejor.
Erik y yo en la puerta del Polideportivo La Bombilla (Madrid) donde jugamos al tenis los sábados antes de debatir sobre los borradores de nuestro libro «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata)jamsContra cubierta de «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata)jamsCubierta de «La Transición para jóvenes»jamsContra cubierta de nuestro libro anterior «Franco para jóvenes» que ya va por la Séptima Edición.jamsSèptima edición de «Franco para jóvenes»jamsCon un personaje clave en la Transición: el teniente general Andrés Casinello (autor del prólogo a mis memorias «La prensa libre no fue un regalo», Ed. Marcial Pons). Fue el jefe de los espías de Adolfo Suárez que hizo posible el harakiri de las Cortes de Franco.jamsCubierta de mis memorias «La prensa libre no fue un regalo» (Ed. Marcial Pons)jams
Los amigos de Julián estamos de luto por su muerte. Su amistad y su generosidad de hombre sabio, bueno y prudente, y su ejemplo ético, nos acompañarán siempre. DEP
De izda a dcha: Fernando Abril Martorell, Julián García Vargas, Jose Luis Leal Maldonado, Luis Escauriaza, Juan Manuel Egea, Crisanto Plaza y un servidor. Falta Antonio Lamelas en la foto del Puchero.Elisa, El Llar
En la Sala 21 del Tanatorio de San Isidro (Madrid) se podía haber celebrado anteayer un reducido Consejo presidido por Felipe González con una docena de sus ex ministros reunidos en tono al cadáver de Julián García Vargas, ex ministro de Sanidad y de Defensa. No faltaron uniformados de los tres ejércitos con muchas estrellas. En los corrillos tuvimos oportunidad de destacar la vida ejemplar y la obra enorme de nuestro Julián. Junto al féretro destacaba entre muchas, en primera fila, una corona de flores del rey Juan Carlos I. En su intervención, Enrique Barón calificó acertadamente a Julián de «radical prudente» e Ignacio Vasallo destacó su capacidad para convencer sin levantar la voz. Su obituario magnífico en «El ojo Avizor» lo ha titulado «El hombre que susurraba a los generales».
Sus contertulios del Puchero le recordamos en este obituario publicado el jueves en El País, que copio y pego:
Julián García Vargas en una imagen de archivo.Gorka Lejarregui
Julián García Vargas, uno de los nuestros
Destacaba su excepcional y discreta inteligencia puesta al servicio de los demás. Inteligencia solidaria fruto de su interés en explicarse las cosas, compartir y contrastar su aprendizaje con el entorno en el que desarrolló su vida
Ha fallecido Julián García Vargas y, con su partida, hemos perdido a un hombre cuyo recuerdo nos va a acompañar siempre, en el camino que a todos nos toca transitar con mayor o menor fortuna y premura.
Julián ha sido un amigo, un compañero, un padre y un abuelo que forma parte de la memoria que cada uno sea capaz de dibujar en los tiempos que hemos compartido con él. Destacaba su excepcional y discreta inteligencia puesta al servicio de los demás. Inteligencia solidaria fruto de su interés en explicarse las cosas, compartir y contrastar su aprendizaje con el entorno en el que desarrolló su vida.
Este valor de la solidaridad ejercido por Julián quizás tenga su semilla en la práctica sindical de su padre y, desde luego, germinó en su vocación de servicio público, inicialmente mediante la disciplina aplicada al acceso a los Cuerpos superiores de la Administración del Estado, como funcionario de carrera y por la posterior asunción de importantes responsabilidades políticas en los años de nuestra democracia.
Creo que Julián ha sido uno de los mejores políticos con que ha contado la sociedad española en el tiempo de nuestra democracia. Fue presidente del Instituto de Crédito Oficial, Ministro de Sanidad y de Defensa en los gobiernos de aquel PSOE en el que militó con la razón, no ajena a los sentimientos, pero siempre con el rigor profesional con que gestionó sus decisiones. Julián fue impulsor destacado del modelo Sistema Nacional de Salud, derivado de la Ley General de Sanidad promovida ahora hace 40 años, en 1986 por Ernest Lluch y que extendió la protección solidaria de la salud a toda la población.
Algún disgusto político posterior le produjo a Julián la valoración de alguna de sus iniciativas, como el encargo y la puesta en marcha del Informe Abril, sobre las reformas del SNS, no sincronizado con el discurso oficial del momento.
Creo que tanto los servidores de la Sanidad Pública, como de las Fuerzas Armadas a cuyo frente estuvo, le reconocerán su permanente disposición a escuchar, a aprender y a asumir la responsabilidad de sus decisiones. Siempre protegió a quienes le argumentaban con razones la conveniencia de estas.
Hombre muy atento a lo que pasaba en el mundo, observador de los matices y con sentido del humor con el que acompañaba el debate. Tuvimos también sus amigos de la tertulia mensual del Puchero la ocasión de compartir sus didácticas explicaciones sobre estrategia militar y el progreso tecnológico de nuestras FF.AA.
Compañero permanente de Araceli y de sus compromisos con los valores de la vida y de su contribución al mundo de la cultura en nuestro país. Padre exigente con sus hijos Roldan y Ulises y abuelo feliz con los nietos. Amigo de sus amigos siempre. Te vamos a echar de menos, pero no te vamos a olvidar. Vuelve a la tierra, sembrando los valores que practicaste en vida.
Por José Luis Leal, Crisanto Plaza, Juan Manuel Egea, Antonio Lamelas, José Antonio Martínez Soler, Fernando Abril y Luis Escauriaza.
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José García Abad, director de «El Ojo Avizor» (donde escribía Julián) ha reproducido uno de los últimos artículos de quien fue el ministro de Defensa más querido por los militares y que vale la pena recordar en estos momentos. Lo copio aquí porque no quiero perderlo:
Pronunciamientos militares. ¿Vuelta al pasado?
Julián García Vargas.
Hace pocas semanas se celebró el vigesimoquinto aniversario de del Fallecimiento del Tte Gral Gutiérrez Mellado. Su figura, enfrentándose en el Congreso de los Diputados al TCol Tejero, el golpista por excelencia, con Milans del Boch, ha quedado como un momento decisivo de la consolidación de la democracia. La imagen de un Tte Gral de apariencia frágil, enfrentándose desarmado a un fornido oficial de la Guardia Civil, atrabiliario y zafio, que, pistola en mano amenazaba a los representantes de la soberanía, es memorable.
El TG G. Mellado fue el gran iniciador de la modernización de nuestras FFAA. Con el presidente Suarez se enfrentó a dimisiones sonadas, manifestaciones públicas ilegales de uniformados, desplantes de indisciplina de altos mandos, reacciones airadas frente a decisiones políticas del gobierno, dos intentos de golpe de estado (Galaxia y 23-F). Todo ello apoyado en llamamientos a “la autonomía militar” y a la dependencia de las FFAA directamente del Rey y no del Gobierno.
Era una actitud que nada tenía que ver con la de los militares educados en Saint Cyr , Standhurst o en West Point , educados en la tradición de la primacía del poder civil constitucional sobre el militar.
Tras el 23F, consolidadas las reformas del TG G. Mellado (de las Reales Ordenanzas y de la justicia militar principalmente) esas muestras de indisciplina y de injerencia en la política general, disminuyeron mucho. Aun así, en diciembre de 1981, cien oficiales publicaron un manifiesto de apoyo a los golpistas en Madrid, sufriendo el correspondiente arresto. Y en abril de 1983 en algunos cuarteles llegó a circular una lista de Políticos “indeseables”.
Las razones para esa reducción fueron varias.
La primera, la indiscutida autoridad de SM J Carlos I, que con su actitud el 23F, desacreditó y cortó de raíz las frecuentes indisciplinas.
La segunda, el desprestigio en la sociedad y en el colectivo de las FFAA de la imagen de los militares golpistas.
La tercera, la convicción creciente entre los militares más lúcidos de que los cambios políticos y sociales eran irreversibles e iban en la dirección de alinear España con las democracias occidentales.
La cuarta, la autoridad creciente de los gobiernos socialistas de Felipe González, que dieron muestras de saber a dónde querían dirigir a España.
No obstante, los primeros gobiernos de F. González, tuvieron algunos motivos de inquietud. De entrada, el poco conocido intento golpista del día de reflexión, previo a las elecciones generales del 28 de octubre de 1982, felizmente abortado fechas antes.
Posteriormente el Gobierno, con un ministro de defensa catalán Narcís Serra, fue aceptado de mala gana por una parte de las FFAA. Hay que tener en cuenta que, a la llegada del PSOE, según informes confidenciales, aproximadamente el 20 por cien de los oficiales, simpatizaban con los golpistas. Deben considerarse además los continuos atentados de ETA contra las FFAA y los Cuerpos de Seguridad. La actitud decidida del nuevo gobierno ante el terrorismo, incluida su destacada presencia en los funerales de las víctimas y la mejora de la información sobre lo que se pensaba en los cuarteles, fue normalizando la situación.
Si embargo, todavía en 1985, se produjo otro abortado proyecto de golpe, previsto en La Coruña, que fue afortunadamente el último.
El ministro Narcís Serra tuvo notables resistencias, incluida la pretensión de indulto a los golpistas del 23 F, hasta que la Ley de Defensa nacional de 1984 culminó las reformas previstas por TG G. Mellado. Supuso el fin de la autonomía militar sustituyendo a la Junta de Jefes de Estado Mayor, por el Jefe de Gobierno y el Ministro de Defensa como máximos responsables de las FFAA. Para ello contó con un equipo de militares leales, viajados y constitucionalistas, encabezados por el entonces Coronel Veguillas en su gabinete.
No hubo reacción a esas medidas porque iban en la línea de homologar el ordenamiento militar español con el de los países occidentales, que eran ya nuestros aliados en OTAN. La entrada definitiva de España en la Alianza, sancionada en el referéndum de 1986, y basada en el Decálogo de Paz y Seguridad de Felipe González, cerró definitivamente el capítulo de la pretensión de la autonomía militar y la injerencia de los militares en las decisiones políticas.
Nuevas promociones de oficiales y generales mejor formados, ilustrados y bien relacionados internacionalmente fueron promovidas a todos los puestos importantes.
En los años posteriores las misiones internacionales, dieron proyección pública y un elevado prestigio a todas nuestras unidades, incluidas las más tradicionales como la Legión. Fue un honor y una suerte para mi, mandarlas durante cinco años. Durante ese tiempo sentí su lealtad y comprobé su alta profesionalidad.
Todo ello, coincidiendo con una amenaza terrorista interminable, dirigido contra militares y miembros de las Fuerzas de Orden Público inequívocamente constitucionalistas como el entonces Tte Gral Veguillas.
¿Por qué ahora parece que se vuelve atrás?
Con los pronunciamientos de los últimos meses parece que, informativamente al menos, se vuelve atrás, con manifiestos extemporáneos publicados por nostálgicos mandos en la reserva que dañan la buena imagen conseguida por nuestras FFAA.
Algo ha cambiado en el buen entendimiento conseguido entre la sociedad y sus representantes y la gran familia militar en los últimos años, basada en el distanciamiento de la política de los altos responsables de la milicia.
Creo que hubo un síntoma chocante en uno de los últimos relevos de la cúpula militar. Nada menos que el JEMAD (2008-2011) el Tte Gral Rodriguez y el JEME (2008-2012) y eficaz organizador de la UME, el Tte Gral Coll, saltaron a la política a los dos partidos extremos del arco parlamentario: uno a PODEMOS en 2015 y otro a VOX en 2018. Ambos son dos militares constitucionalistas, dignos de todo respeto, que hicieron una excelente labor en sus puestos. ¿Casualidad o expresión de algo más? En cualquier caso, algo llamativo por su coincidencia, por no seguir la tradición de los antiguos JEMES de mantenerse fuera de la política y, sobre todo, por los partidos elegidos.
La evolución de los acontecimientos en Cataluña ya produjo alguna declaración de un Tte Gral en la época de Rodríguez Zapatero. No obstante, la aparición de VOX ha cambiado en algún modo la actitud de ciertos militares, sobre todo en la reserva. Ha atraído a sus filas de diputados dos generales (Rosety y Asarta) y a un Tte Gral del Ejercito Aire (Mestre).
Parece que su retórica nostálgica del franquismo ha calado en ciertos miembros de promociones antiguas, formadas en el preconstitucionalismo y en algunos otros que no aceptaron con convicción nuestra Carta Magna. Precisamente, en 2018, se publicó una declaración de “respeto y desagravio del Gral F. Franco”, algo impensable fuera de España.
VOX ha contribuido al rechazo a la aparente reescritura partidista de la historia reciente. Los que defienden cierto revisionismo de ella, en nombre de la “memoria histórica” no son conscientes de su peligrosa carga simbólica.
También parece tener influencia el retiro de SM Juan Carlos I, cuya autoridad directa era muy destacable en esas promociones preconstitucionales, con las que compartió encuentros frecuentes. El Rey Felipe VI, goza de gran respeto, aunque su relación con sus compañeros de milicia es más institucional.
En general, los militares de todos los países, son profesionales educados en el respeto a la tradición y a la unidad de su nación y a sus símbolos, siendo muy sensibles a las iniciativas que los cuestionen.
La frase, “España se rompe” tan frecuente durante la transición y ahora de nuevo utilizada, es para muchos de ellos, más que un lema retorico. Es la expresión de una preocupación, alimentada por las frecuentes apelaciones que cuestionan la unidad de España, dentro y fuera del Parlamento e incluso son alentadas por miembros de la coalición de Gobierno, no respondidas con energía. Son apelaciones que van acompañadas de ataques a la Monarquía, al “régimen del 78“y a aspectos esenciales de la Constitución y de decisiones en contra del español, que les irritan, igual que a muchos de nosotros.
Los episodios insurreccionales favor de la independencia llevados a cabo en Cataluña, con reiterada voluntad de su repetición por parte de sus organizadores, les parecen inaceptables, como a la inmensa mayoría de españoles.
Muchos de esos militares aceptaron la Constitución y la primacía del poder civil como algo inevitable. Ahora que ven como algunos de los que mandan, incluso desde el banco azul, no creen en ella, se sienten justificados para ponerla en cuestión y volver a las andadas pidiendo la dependencia directa del Rey y la trasnochada autonomía militar. Son militares que creen servir a España desde la política más que desde el ejercicio de su profesión, aunque estén en la reserva.
¿Qué hacer?
El Gobierno viene actuando correctamente en política militar. Está haciendo un notable esfuerzo económico de dotaciones presupuestarias para equipamiento militar en momentos económicamente comprometidos. Es algo que le critican desde varios ángulos, sin tener en cuenta los compromisos europeos en este campo y del efecto positivo de esas inversiones para el I+D industrial, que tiene aplicaciones duales en el campo civil.
La Ministra de Defensa es una persona con formación y experiencia, comprometida con los problemas de los militares y sensible a sus preocupaciones. Es el miembro del gabinete que expresa lo que otros no dicen en público en respuesta a los excesos de sus socios de gobierno. Eso le ha valido denuncias calumniosas, en el viejo estilo del NKVD soviético, de ser “la preferida de la ultraderecha”.
Es importante que los militares en activo, que están muy mayoritariamente en desacuerdo con los pronunciamientos de los retirados lo expresen sobre todo internamente.
Las autoridades no tienen muchos mecanismos legales para actuar frente a los militares retirados que inapropiadamente piden “un cambio de timón”, como le exigían a Suarez y G. Mellado. Es algo que se debería reconsiderar para el futuro, porque los uniformados, aún en la reserva, mantienen una proyección social que no tiene un civil.
De momento las autoridades han actuado con los medios a su alcance, en defensa de la buena imagen de nuestras FFAA, reforzada por sus actuaciones en la pandemia y en las recientes nevadas. Hay que destacar que cada vez que surge un problema serio, ahí están las FAA para contribuir a resolverlo sea sanitario, de inmigración o de emergencias. Toda esa gran labor queda perjudicada gravemente por las estridencias de los retirados que hablan de “fusilar a millones de compatriotas.”
Mientras tanto, el Gobierno, en su conjunto, debería estar bien informado sobre las inquietudes de militares en la reserva y en activo, y procurar que su discurso y su acción política esté presidido por la prudencia en los grandes temas nacionales que a todos nos deben importar, como el cumplimiento estricto de la Constitución de 1978, la Monarquía, la unidad de España , el español como lengua común y el respeto a sus símbolos y tradiciones.
ScreenshotJulián trabajando como ministro de Sanidad y ConsumoArchivo
Ha muerto Julián, hombre de concordia, clave en la consolidación de la Democracia. Como ministro, extendió la Sanidad y se ganó al Ejército. Los demócratas estamos en deuda con él.
Julián Garcia Vargas, ex ministro de Sanidad y Consumo y de Defensa. /Ballesteros/ Efe
Conozco (y quiero) a Julián desde hace más de medio siglo. Compartimos la fundación del semanario Doblón (en 1974), a donde vino de la mano de Pepe García Abad (subdirector) y Enrique Barón, mi abogado favorito. Procedente de la Federación de Partidos Socialistas, junto con Barón y Lluch, ingresó en el PSOE en 1976. Como ministro (1986-91), desarrolló la Ley Lluch de 1986 y encargó el Libro Blanco de la Sanidad al ex vicepresidente Fernando Abril Martorell, que, aunque no se aplicó del todo, sentó las bases de un pilar básico del Estado del Bienestar. (Aún tengo en mi sótano borradores de aquel trabajo ingente dirigido por Abril). Extendió el acceso equitativo a la Sanidad universal. Por raro que parezca hoy día, como socialista, Julián mantenía buenas relaciones con el PP y con Izquierda Unida.
Como ministro de Defensa (1991-1995), recortó la mili de 12 a 9 meses, creó una unidad de élite (la Fuerza de Acción Rápida), redujo las tropas norteamericanas de las bases, envió los primeros militares españoles en misiones de paz (a Bosnia con la ONU) e impulsó la presencia de la mujer en el Ejército. Al dimitir como ministro por el caso de la escuchas ilegales de los espías del CESID, que le salpicó en 1995, fue enviado por Bruselas a la antigua Yugoslavia para seguir los acuerdos de paz de Dayton.
Miembros del Puchero, comida mensual que mantenemos desde que Fernando Abril Martorell y Jose Luis Leal salieron del gobierno de Suárez en el verano de 1980. De derecha a izquierda: Fernando Abril Martorell (hijo), Julián Garcia Vargas, José Luis Leal Maldonado, Luis Escauriaza, Juan Manuel Egea, Crisanto Plaza y un servidor. Falta Antonio Lamelas, ausente ese día,Elisa /El LlarJulián García Vargas, con su cartera de ministro de Sanidad y Consumo.ArchivoJulián García Vargas en foto de archivoGorka LejarceguiVista de la Cruz más grande del mundo construida por el dictador Francisco Franco en el Valle de Cuelgamuros con mano de obra esclava. Desde que supe la muerte de Julián, no he podido quitarme de la cabeza la espléndida excursión de todo un día que hicimos juntos con nuestros hijos, hace unos cuarenta años, por toda la montaña que rodea a esa inmensa Cruz. Sus hijos Roldán y Ulises, eran unos años mayores que mi hijo Erik y que Javi, hijo de Pepe García Abad. Ellos aguantaron mejor la caminata de no sé cuantas horas (con agua y bocatas) desde El Escorial hasta el Alto de los Leones de Guadarrama donde nos recogieron las madres (Araceli, Ana y Carmen) en coche. Esa fue la única vez que pude ver la gran Cruz de Franco desde atrás, andando por el borde la montaña. Llevo todo el día masticando y saboreando los recuerdos más entrañables que guardo de mi amistad con Julián. Adiós, amigo. DEP.
Hoy recibo dos notas sobre la Transición. ¿Hemos engañado a los jóvenes, por miedo, con nuestro silencio y olvido? Rescatar la memoria verdadera, primordial para el futuro.
Retrato del profesor y poeta almeriense Ángel Berenguer CastellaryJoan
Pag. 79 de «La Transición para jóvenes»jamsPag. 80 con versos de Ángel Berenguer sobre el asesinato del joven Verdejo.jams
Y Elena Herreros ha publicado en El Plural un artículo sobre la necesidad de rescatar la memoria de la Transición y celebra la publicación oportuna de nuestro libro. Gracias, Elena. Copio y pego:
Artículo de Elena Herreros en El Pluraljams
¿Por qué la ofensiva de la extrema derecha hace más urgente que nunca defender la memoria democrática?
Frente al resurgimiento de organizaciones como Núcleo Nacional, la llegada a las librerías de ‘Transición para jóvenes’ es fundamental para combatir la amnesia colectiva.
ELENA HERREROS
27/09/2026 – 09:23
El calendario político e histórico de España se aproxima a una fecha cargada de un peso simbólico ineludible: el 20 de noviembre, el 20-N. Durante décadas, este aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco funcionó como un recordatorio del fin de un periodo oscuro, un hito que marcaba el lento y complejo tránsito de la sociedad española desde una dictadura militar represiva hacia la consolidación de un Estado social y democrático de derecho.
El 20N solía ser, en el imaginario colectivo, una cita restringida a círculos residuales, una concentración de nostálgicos de la vieja guardia reunidos en la Plaza de Oriente con simbología anacrónica y discursos caducos.
Sin embargo, la realidad de hoy es muy distinta y alarmante. La nostalgia por la dictadura ya no es cosa de mayores ni de quienes peinan canas. Asistimos a un fenómeno sociológico inédito en nuestra democracia: sectores cada vez más jóvenes abrazan sin rodeos discursos de extrema derechay de corte abiertamente neofascista.
El distanciamiento con los años del franquismo ha producido una paradoja evidente. Lo que para la generación de la Transición fue una vivencia directa – la censura, la falta de libertades y la represión -, para la juventud actual se ha convertido en una abstracción lejana, reducida a un capítulo de libro de texto. Esta falta de memoria viva deja un terreno fértil donde prende con facilidad la imagen de un pasado idealizado y próspero, construida a la medida de la extrema derecha.
Es precisamente en este contexto de emergencia democrática donde la publicación y llegada a las librerías de Transición para jóvenes (Ed. Catarata), adquiere una relevancia trascendental. No nos encontramos ante un mero ejercicio académico o una revisión historiográfica más; estamos ante un instrumento de autodefensa cultural y ciudadana. La obra nace con la vocación de intervenir en el debate público en el momento justo en que la democracia española necesita, más que nunca, pertrecharse de rigor, datos y análisis crítico para frenar la marea revisionista que amenaza con desmantelar el consenso democrático básico.
Anatomía de la radicalización juvenil: de la calle al algoritmo
Para comprender la urgencia de este volumen es necesario analizar el ecosistema sobre el cual proyecta su mirada. La actualidad política no deja espacio para la complacencia. En los últimos años, y con un acelerón notable en fechas recientes, hemos sido testigos de la emergencia de nuevas marcas y plataformas de extrema derecha que han logrado conectar con las angustias, frustraciones e identidades de una parte sustancial de la juventud.
El caso de grupos como Núcleo Nacional es un claro ejemplo de este cambio. Ya no usan la estética anticuada de la Falange ni el discurso tradicional de la extrema derecha. Al contrario, han creado un estilo moderno que mezcla la agresividad de las gradas de fútbol, ó el rechazo a la inmigración.
Núcleo Nacional y otros colectivos afines no se limitan a reivindicar la figura del dictador o los símbolos de la dictadura; adaptan el marco del supremacismo cultural y la xenofobia a los códigos de la sociedad digital.
La batalla por la mente de los jóvenes no se libra hoy prioritariamente en las sedes partidistas tradicionales, sino en los feed infinitos de TikTok, reels de Instagram, los canales de Telegram y en general la mayoría de las redes sociales. A través de vídeos de consumo rápido, memes aparentemente inofensivos y discursos enlatados contra el «sistema», estas organizaciones han logrado empaquetar el fascismo bajo un atractivo barniz de rebeldía y transgresión. Se ha producido una inversión perversa del concepto de contracultura: si hace tres décadas la rebeldía juvenil se expresaba mediante la defensa de los derechos sociales, el ecologismo o el antifascismo, hoy los agitadores de la ultraderecha han conseguido convencer a miles de jóvenes de que lo verdaderamente «revolucionario», «incorrecto» y «transgresor» es abrazar el autoritarismo, el machismo, el racismo y la nostalgia por un régimen dictatorial.
Este proceso de radicalización no ocurre en el vacío. Se alimenta de la incertidumbre económica, la crisis del acceso a la vivienda, la precariedad laboral y la pérdida de horizontes de futuro de la juventud. La extrema derecha detecta estas grietas de vulnerabilidad y ofrece explicaciones sencillas a problemas complejos: sustituye el análisis de las estructuras socioeconómicas por la búsqueda de chivos expiatorios – la población migrante, el feminismo, las minorías sexuales o la supuesta «dictadura progre» – y propone como solución el retorno a una autoridad férrea, la homogeneidad nacional y la supresión de la diversidad.
El blanqueamiento mediático y la distorsión del relato histórico
El auge de colectivos como Núcleo Nacional y la penetración de ideologías autoritarias entre los jóvenes no son fenómenos aislados ni espontáneos; son el resultado de un proceso prolongado de desinhibición y blanqueamiento del discurso ultra en la esfera pública. Durante demasiado tiempo, tertulias televisivas, plataformas digitales y ciertos sectores del arco parlamentario han normalizado marcos de análisis y bulos que relativizan los crímenes del franquismo o equiparan la legitimidad de la Segunda República con el golpe de Estado de 1936.
Este revisionismo histórico de consumo masivo ha echado raíces en el sentido común de muchos jóvenes. Se difunden sin filtro mitos falsossobre la economía de la dictadura – la mentira del «desarrollo industrial sin coste social» o la «vivienda garantizada» – mientras se oculta deliberadamente la represión sistemática, el robo de bebés, la corrupción estructural de la oligarquía franquista y el atraso educativo y científico al que el régimen condenó a España durante cuatro décadas.
Cuando las instituciones y los medios de comunicación toleran que se califique a la dictadura de «régimen anterior» o eufemismos similares, o cuando se cuestionan las leyes de memoria democrática tildándolas de «herramientas de división», se está labrando el terreno para que los discursos de odio florezcan. La bancarrota de la cultura democrática se manifiesta con toda su crudeza cuando jóvenes nacidos bien entrado el siglo XXI corean consignas fascistas en las calles de las principales ciudades españolas o acosan sedes de partidos y centros de acogida de menores no acompañados.
Por todo ello, la aparición de esta obra en el mercado editorial no puede catalogarse como una mera novedad comercial. Se trata de un acontecimiento político y cultural de primer orden. El libro realiza una disección minuciosa de los mecanismos de propaganda de la extrema derecha contemporánea, desmonta una a una las falsedades sobre las que se levanta la nostalgia franquista y ofrece una cartografía detallada de cómo operan estas redes de captación en el entorno digital y presencial. Es un texto que aborda la historia no como un museo estático, sino como una herramienta viva para entender las tensiones del presente.
Un antídoto imprescindible para proteger el futuro democrático
El compromiso con la memoria no es una mirada melancólica hacia el pasado, sino una condición de posibilidad para la existencia del futuro. Un país que olvida la naturaleza violenta y liberticida del autoritarismo es un país desarmado ante las nuevas formas de fascismo que emergen en el siglo XXI. Ante las puertas de este 20-N, con las calles y las redes atestadas de consignas que pretenden retrotraernos a los momentos más oscuros de nuestra historia, la respuesta de la sociedad civil, la academia y el periodismo debe ser rotunda.
La lectura de este ensayo Transición para jóvenes (ED. Catarata), se vuelve, por tanto, una tarea urgente e inaplazable. Es una lectura imprescindible para docentes que se enfrentan diariamente a las dinámicas de desinformación en las aulas; para familias que ven cómo sus hijos consumen contenidos de radicalización en sus teléfonos móviles; para periodistas que necesitan herramientas conceptuales para no caer en las trampas del falso equilibrio informativo; y, en definitiva, para cualquier ciudadano comprometido con los valores de la tolerancia, la pluralidad y la justicia social.
Frente a la marea de odio, la ignorancia deliberada y el matonismo de grupos como Núcleo Nacional, la cultura y el rigor analítico siguen siendo nuestra mejor defensa. Este volumen no solo viene a llenar un hueco en los estantes de las librerías; viene a ofrecer luz en medio de un ruido ensordecedor que pretende borrar de un plumazo las conquistas de varias generaciones. En este 20-N, frente a quienes reivindican la vuelta a las sombras de la dictadura, la respuesta está clara: más memoria, más rigor y más democracia. Transición para jóvenes (Ed. Catarata) es el mejor lugar por donde empezar.
Cubierta de «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) recién salido de la imprenta.jamsContra cubierta del libro «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) que acaba de salir de la imprenta.jamsCubierta de «Franco para jóvenes» (Ed. Catarata), nuestro libro anterior, que ya va por la Séptima edición.jamsContra cubierta del libro «Franco para jóvenes» cuya buena recepción nos animó a escribir «La Transición para jóvenes».jamsSolapa de «La Transición para jóvenes» con la foto de los autores junto al polideportivo de La Bombilla donde jugamos al tenis los sábados.jamsSolapa de «La Transición para jóvenes» con los datos biográficos de mi hijo y coautor Erik Martínez Westley
Maricarmen simboliza no un fallo sino una catástrofe del mercado. El Estado debe corregir el desbocado y desalmado mercado de la vivienda. Nueva Yok, Berlín y…¡ahora Madrid! ¡Ya!
Maricarmen (87 años) prepara una bolsa con sus cosas, el 23 de septiembre de 2026, en Madrid (España), el día que fue desahuciada de su casa.Fernando Sánchez / Europa Press
Familia Aznar-Botella. La madre y el hijo se llevan muy bien con los fondos buitre.El ConfidencialViñeta del genial Peridis en El País del 26 de septiembrejamsManifestantes indignados por el desahucio brutal de Maricarmen llegan a la Puerta del Sol donde deciden acampar como protesta que recuerda el 15-M .EFELa alcaldesa de Madrid, Ana Botella, condenada por vender pisos públicos a fondos buitre. Sorprendentemente, la condena fue anulada más tarde por el Supremo. Madre e hijo se llevan bien con los fondos buitre.Europa PressViviendas libres (en azul) y protegidas (en marrón)Daniel Fuentes. el diario.esArticulo de Joaquín Estefanía. Coincido con él en que «la vivienda representa en la actualidad el ejemplo más meridiano de lo que es un fallo del mercado». Joaquín Estefanía en El País de hoy
Pedro Sánchez responde a estudiantes de la Harvard Kennedy School sobre corrupción. En 1987 escuché allí a Felipe González. En 1976-77 tuve al prof. Samuel Beer de tutor.¡Qué lujo!
Al ver a Pedro Sánchez en la tele hablando a estudiantes de la Harvard Kennedy School me dio un ataque de nostalgia. No lo cuento para presumir ni alardear de mis estudios allí en 1976-1977. Por mi pobre inglés, fui un mal estudiante. Ojalá hubiera podido seguir en España. Huimos de aquí por miedo, tras mi secuestro y torturas por la Guardia Civil del general franquista Ángel Campano. Harvard fue una gran oportunidad para curar mis heridas, sosegar mi espíritu… y conocer mejor el país de mi chica. Una experiencia genial.
El presidente Sánchez tivo que responder preguntas sobre la corrupción. Según El País, así respondió:
“Ser primer ministro o político es gratificante porque puedes hacer muchas cosas por tu país, y estoy orgulloso de decir que hice muchas cosas por mi país, y ahí están los resultados, las pruebas y los hechos”, respondió. “Pero sufrir estos ataques personales es muy difícil de asumir, muy difícil de asumir. Y es mucho más difícil porque un joven estudiante como tú ya los condena. Dices que mi hermano y mi mujer son culpables y eso no es justo porque no lo son”.
El presidente de España continuó en un tono calmado, que contrastaba con el voltaje de las preguntas. “Sufrimos algunos casos de corrupción, y creo que cuando ocurre, sin importar el país, debes pedir a tu Gobierno que responda eficazmente. Y esto es lo que hice. Los casos de corrupción son ciertos. Desafortunadamente, mi Gobierno y mi partido sufrieron pérdidas”, admitió Sánchez ante una audiencia mayoritariamente favorable. “Pero esto es una cosa, pero hay otra que me lleva a mi familia, mi esposa, mi hermano y yo. Siento decirlo, esos no son casos de corrupción ni escándalos. Son otras cosas. Y para mí, creo que la oposición y algunas asociaciones de extrema derecha han cruzado algunas líneas rojas”, respondió el presidente mientras crecía la tensión entre la joven audiencia.»
Pedro Sanchez con estudiante de la Harvard Kennedy SchoolEFEEl profesor Samuel Beer, mi admirado tutor en la Kennedy School, en 1976-77, con quien mantuve larga relación epistolar al terminar mi tesina. Como escritor de los discursos del presidente F. D. Roosevelt, Sam Beer fue el autor de la famosa frase «Solo hay que tener miedo al miedo mismo».jamsEl único con barba, con mis colegas de la Nieman Foundation for Journalism en la escalinata de la Widener Library de Harvard.jamsDando de comer a mi hijo David en casa de Solita Salinas y Juan Marichal en Cambridge, Mass. Los Marichal nos acogieron con mucho cariño al llegar a Harvard. Emocionantes recuerdos. jams
Cubierta de «La Transición para jóvenes» que hemos escrito a cuatro manos entre mi hijo Erik y yo. Acaba de salir de la. imprenta. Es casi la segunda parte de «Franco para jóvenes» que ya va por la Séptima edición. Muchos abuelos lo compran para sus nietos.La primera noticia de nuestro libro (escrito entre Almería y Madrid) ha sido en el diario La Voz de Almería donde mi hijo Erik y yo hemos publicado mucho. Somos profetas en nuestra tierra. ¡Casi na! Gracias, Chacho Torres.
Ayer, como hace 50 años, 5 políticos de distintos partidos se pusieron de acuerdo para celebrar la Ley de Suárez que acabó con el franquismo y abrió la puerta a la Democracia.
El abrazo, cuadro emocionante de Genovés, símbolo genial de la Transición, en el Salón Constitucional del Congreso de los Diputadosjams
Cartel del acto, presentado por Francine Armegol, presidenta al Congreso, y moderado por el historiador Francisco Leire, autor de «Retrato de la Transición» (Siglo XXI)jamsCon Paca Sauquillo, personaje clave en la lucha antifranquista y en la construcción de la Democracia. Naturalmente, le anuncié la salida de nuestro nuevo libro y la invité a que lo presentara en octubre, igual que hizo el año pasado con el de «Franco para jóvenes». Aceptó. Gracias infinitas, querida Paca.Créditos de la imagenCon el teniente general Julio Rodríguez y el historiador Francisco Leire (en el centro) Foto de José Ignacio Dominguez, uno de los fundadores de la UMD (Unión Militar Democrática) cuando era capitán del Ejército del AireCubierta de «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) recién salido de la imprenta.jamsCapitulo 14 de «La Transición para jóvenes» sobre la Ley para la Reforma Política. Pagina 115jamsPágina 116jamsPagina 117jamsPagina 118jamsContra cubierta de «La Transición para Jóvenes», ya en libreríasjams
Recibo «La Transición para jóvenes» de Catarata, mientras leo que, según el informe PISA, «los alumnos tienen dificultad para leer más de 400 palabras por culpa de las pantallas.
Caja con los primeros 10 libros de «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata)jams
Contra cubierta del libro «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) que acaba de salir de la imprenta.jamsPadre e hijo en el polideportivo de La Bombilla (Madrid) donde jugamos al tenis los sábados antes de debatir y acordar sobre nuestros borradores en el café de enfrente.El OgorodovaBreve curriculum de Erik en la solapa del librojamsBreve CV mío en la solapa del libro con foto de padre e hijo.jamsIndice 1 del librojamsIndice 2 del librojamsContra cubierta de nuestro libro anterior «Franco para jóvenes» cuyo éxito de ventas animó a la Editorial Catarata a pedirnos que escribiéramos «La Transición para jóvenes».jamsPortada (recortada) de «Franco para jóvenes» para presumir de la Séptima Edición, un best seller para abuelos y nietos.jams«Franco para jóvenes», con un general golpista en su cubierta. En cambio, «La Transición para jóvenes» lleva un teniente coronel golpista en su cubierta. Vamos progresando.
Regreso de Almería (!quien te viera!) con dos kilos de más, pero cargado de emociones y de tomates y pimientos imbatibles.
Para dar la vuelt a la gamba roja en la plancha hay que cogerla por los bigotes. No te quemas.
Comida de feria en el Hotel Catedral y gamba roja con migas y pescado a la plancha en Dalías. Todo eso con grandes amigos. Desayunos con churros y chumbos para masticar mi infancia. ¿Qué más puedo pedir? Pues, si, adelgazar los dos kilos que he ganado en mi tierra. Me he traído la receta de la churrera que os recomiendo. Adiós, verano.